Comencé a dar vueltas en la cama, pensaba en cómo estaría el clima al día siguiente, pero luego reflexioné y me di cuenta de que eso ya no importaba, pues me encontraba solo. Días atrás contaba con muchos amigos y el amor de alguien. Ya no se podía decir lo mismo.
Me levanté de la cama, ya viendo inútil mis intentos por rendirme ante un Morfeo ausente. Caminé hacia la ventana de mi habitación y corrí las oscuras cortinas.
Desde un segundo piso como ése, podía observar un amplio sector, desde la puerta de mi casa hasta la plaza donde me juntaba con ella casi a diario. Pude percibir que un amago de tristeza se dibujaba en mi rostro, pero no dejaría que el fantasma de aquella chica me siguiese atormentando más tiempo. La verdad es que había sido la relación más hermosa que había tenido hasta el momento. Por primera vez me atrevía a decir las pesadas palabras "te amo" sin miedo. Ahora lo único que quería era eliminar esas palabras del vocabulario.
Me giré y me acerqué a mi mesa de noche, tomé el celular y comencé a leer una vez más un mensaje que me había llegado hace unas cuantas horas, pero que ya había leído unas diez veces. Trataba de grabarme el contenido de aquel mensaje en el cerebro, pero aún seguían pareciendo sólo palabras vacías.
"No t torturs, hay + pces n el mar, y kien sabe,
kiza uno bn gordo este + cerk d lo k crees"
Pedro siempre había sido un buen amigo, era el único que me escuchaba todo el tiempo y parecía siempre tener las palabras adecuadas para subirme el ánimo, y ahora seguía intentándolo, sin embargo aquel mensaje no servía de mucho, pues yo sabía que no habría otros peces como ella, con su dulce mirada, su piel como la nieve, su cabello dorado y esos ojos grises que tanto me hipnotizaban.
Me golpeé la mejilla derecha, estaba pensando de nuevo como un idiota, ella fue quien me traicionó, quien se aburrió de mí y quien prefirió ocuparse de sus asuntos en vez de estar juntos. Pedro debía de tener razón, al menos, siempre la había tenido desde que nos conocimos hacía más de un año entrando juntos a la universidad. Pedro siempre se había mostrado más sabio y sereno que yo, que siempre le había mirado con cierta admiración. Una y otra vez parecía sobreponerse ante cualquier cosa que pudiese ocurrir, en cambio yo... siempre me comportaba como un idiota sentimental y terminaba al lado de mi amigo, recibiendo un coscorrón y unos cuantos buenos consejos. Pero ahora no quería ir a pedirle su compañía. Esta vez no. Tenía que ser fuerte, como él, y afrontar las adversidades. El problema en esto último radicaba en que si bien el suceso con mi novia fue el golpe más duro, no fue el único. Ella se encargó de hacer ver el asunto como si ella hubiese sido la víctima y yo, el descorazonado. Me sorprendía lo manipuladoras que pueden llegar a ser las mujeres.
Seguí mirando el texto, parecía cada vez más inevitable el pensar en ella y en todas estas cosas. Así que digité aquel número que sabía de memoria y esperé a que él, mi paño de lágrimas, contestara.
- ¡Alex!- reconocí su voz al otro lado de la línea, mi corazón pareció relajarse de cierto modo de forma instantánea- hasta que al fin llamas, me tenías preocupado.
- Sí, bueno, quería apañármelas solo...- sonreí silenciosamente y me pareció que Pedro de alguna extraña forma percibió lo que pensaba pues completo mi oración.
-...solo pero no pude con todo. Si te conozco mejor que a mí mismo, hombre, de hecho, sabía que llamarías tarde o temprano, supongo que por eso no podía quedarme dormido- ambos nos reímos al percatarnos de lo cursi que sonaba todo.
- Así que parece que es verdad eso de que siempre estarás...- comencé, pero fue mi amigo quien continuó.
- ...ahí para lo que necesites-
- Entonces supongo que puedes venir a buscarme y llevarme fuera de aquí-
- Claro, sólo dame veinte minutos y estoy por allá, son recién las dos y treinta, quizá podríamos ir a beber un trago o dos por ahí, bueno, ahí nos vemos- y cortó la llamada. Dejé el celular y tomé un pedazo de papel y un lápiz y le escribí una nota a mi madre para avisarle que estaría donde Pedro y que me quedaría allá. Pedro era sin duda un ángel caído del cielo. Además de siempre escucharme y estar ahí, tenía buena situación económica, sus padres vivían en la capital por lo que siempre estaba sólo en su departamento y encima tenía auto para irme a buscar. Yo desearía tener esas posibilidades. Tomé un morral y en él eché las cosas de primera necesidad, mi celular, cargador y llaves y me marché de ahí no sin antes sacar un billete de la cartera de mi madre, lo cual no veía como un robo sino como una paga no oficializada por el trabajo de ese día.
Afuera en la calle, un joven alto me esperaba fuera de un descapotable negro. Estaba fumando un cigarrillo y me miraba directamente. Sus ojos de un negro profundo parecían querer sacar rápidamente palabras de mi boca. Frente a él, yo me sentía como un niño, si bien soy bien parecido y tengo los ojos claros, cuando andaba al lado de Pedro me veía por completo opacado. Una amiga en común nos había dicho una vez que yo tenía encanto, pero Pedro, presencia.
- Esos cigarros terminarán matándote antes de que termines la carrera- dije haciendo un ademán como disipando el humo de una forma exagerada.
- De algo hay que morir, ¿no?- entonces Pedro arrojó el cigarrillo al suelo, lo pisó y se dispuso a entrar al auto- ¿Vienes o no?
Entonces ambos subimos al automóvil. Con un breve rugido, este se puso en marcha y con un movimiento de sus dedos, la banda Muse comenzó a sonar a todo volumen, mientras yo trataba de seguir con mi voz la letra de Plug in baby.
- ¿Todo bien? – preguntó Pedro mientras enfilábamos por una de las principales arterias de la ciudad.
- ¿Cómo crees que me siento después de todo lo que pasó?- no pude evitar molestarme ante la pregunta de Pedro, si bien sabía que no podían haber malas intenciones en ello, tenía razón en hacerlo. Era obvio que no me encontraba nada de bien, por eso aún estaba despierto, por eso estaban juntos a esa hora, por algo lo había llamado.
- Eso deberías decírmelo tú, además, no es válido contestar una pregunta con otra.
- Fue duro- comencé a decir, mirando hacia mis rodillas y con el cabello revoloteando por el viento, en el asiento de copiloto- ella me dejó, así sin más, como si nunca le hubiera importado, dando sus malgastadas excusas, y dejándome como el malvado frente a nuestros conocidos…- sentía que quería llorar, pero no, ya estaba grande para eso, seguro Pedro se reiría de mí si me mostraba tan débil.
- Nunca se termina de conocer a la gente, pero al menos me tienes a mí para sacarte de tus problemas y desilusiones, relájate, que ya vamos llegando.
Atravesamos una última calle, antes de llegar a un imponente edificio que se encontraba cerca de la Universidad de Concepción, donde estudiábamos. Entramos al subterráneo con el auto y en lo intermitente de las luces fluorescentes, creí notar que Pedro me observaba con atención, como atento a cualquier movimiento que yo pudiera hacer, pero salí de mis pensamientos cuando dejé de escuchar repentinamente el motor, y me di cuenta que ya estábamos estacionados. Pedro salió del automóvil y cerró suavemente su puerta tras de él. Luego le imité y ambos nos encaminamos a tomar el ascensor. En cuestión de segundos ya nos encontrábamos frente a la puerta de su departamento.
Ahora si me sentía en casa. No recordaba haberme sentido tan relajado y liviano desde hacía ya bastante tiempo. El departamento de Pedro parecía más una Pent-House por su tamaño. Un amplio living, con el tamaño suficiente para que los muebles dejaran un gran espacio entre ellos, hermosa cocina americana en una de sus esquinas con su propio bar, lo que permitía ahí sentarse en caso de una comida rápida. Al fondo, unas amplias puertas que reconocí como la entrada para el comedor; por el otro lado, se encontraban las habitaciones, había dos de ellas, la del dueño y una pequeña atiborrada biblioteca. Siempre había admirado la capacidad de lectura y de aprendizaje de Pedro, que le hacían una persona brillantemente culta para su edad, permitiéndose conversaciones con todo tipo de personas, incluso en la alta sociedad en la cual se manejaba producto del trabajo de su padre. Frente a él, me sentía como un estúpido.
- Ponte cómodo- dijo Pedro, sentándose en un gran sofá de rojo intenso y encendiendo un nuevo cigarrillo.
- Creí que iríamos a beber algo a algún pub…- hablaba bajo, más bien para mí mismo mientras me servía un ron en el bar, sin embargo había sido escuchado.
-Supongo que preferí traerte para acá para que te emborraches con confianza y sin decoro-
- Pues sí, tienes razón- dije mirando mi vaso mientras lo agitaba y veía el revolotear de los hielos en el ron. A continuación, me lo bebí de un trago y me serví otro. Lo único que quería era olvidarme de todo, de Francisca y de mí mismo.
- Quizá deberías ir con más calma- Pedro se reía, quizá para alguien como él, mis problemas amorosos no eran más que pavadas infantiles propias de las niñas.
- Pedro…- ya comenzaba a sentir efectos del alcohol en mi cuerpo, como el calor en mis mejillas. Hablaba mientras me servía el tercer vaso – ¿nunca te has enamorado?- mi interlocutor por un momento pareció incomodarse, pero no pude estar tan seguro pues mi estado ya comenzaba a impedírmelo.
- Sí, claro que me he enamorado- Pedro dijo esto mientras se hacía a un lado para que, ya con el cuarto vaso servido, me sentara a su lado.
- Pero a ti…- puse mis ojos azules apuntando a la cara a Pedro, quien pareció extrañarse- ah, que te pregunto, obvio que a ti nunca te han pateado ni te han rechazado- a Pedro esto le hizo reír.
-¿Y qué te hace pensar que siempre he sido correspondido?-
- Bueno, el hecho de que eres inteligente, estudias medicina, tienes dinero, auto y eres atractivo- con esto, terminé mi cuarto vaso con desdén y me levante para servirme otro. Luego de esto volví a sentarme, no sin derramar unas cuantas gotas del vaso producto de mi falta de coordinación. Bebí del vaso hasta dejarlo vacío y lo deje encima de la mesa del living. Pedro me miraba con una sonrisa y se quedo callado mientras yo hacía todo esto, hasta que finalmente habló.
- ¿Así que te parezco atractivo?- Pedro afirmó su mano derecha en su frente y luego la deslizó a través de sus desordenados y oscuros cabellos. Algo había en el tono en que articuló las palabras que me hizo sentir que estaba conteniendo una risa.
- Esto…me refiero que para las chicas debes de ser atractivo…ya sabes, eres alto…y….- por alguna razón me puse nervioso y eso, sumado a la mala coordinación gracias a mi estado etílico, golpeé por error la mesita de living y el vaso vacio rodó por el suelo.
- Bueno…para que tu sepas, no a toda la gente le importa el dinero y esas cosas, además, tú también me pareces inteligente, también estudias medicina, que no se te olvide que eres compañero mío. Aunque no creo que sea un motivo de alarde en absoluto. Además también me pareces bastante atractivo.
-Ya, no seas marica- dije tratando de despejar mi mente, aunque tenía que admitir que el comentario, de una u otra forma, me había subido un poco el ánimo.
- Y tú mejor deja de beber que me vomitaras el departamento, había olvidado lo chapita que eras- Pedro se puso en pie y comenzó a caminar en dirección a su cuarto.
- Hey, ¿dónde vas?- me sentía contrariado, a pesar de lo mareado que estaba, aún no lograba suprimir mi conciencia, tenía un torrente de pensamientos caóticos que me sobrepasaban.
- Voy a mi cuarto, estoy algo cansado y quiero recostarme- Pedro siguió caminando y entró a la habitación dejando la puerta abierta tras de sí.
- Ah bueno, entonces te sigo y charlamos allá- me puse en pie y como pude me encaminé a la habitación. Casi choco con la puerta y al llegar a la amplia habitación, me abalancé sobre una cama King Size que ocupaba el centro. Había que admitirlo, esa habitación era todo lo que un universitario podría querer. Aparte de la gran cama, se encontraba en la muralla de en frente, un imponente plasma, un equipo de sonido con parlantes en las cuatro esquinas de la habitación, un closet quizá unas cuatro veces más grande que el mío, teléfono inalámbrico y un gran ventanal que daba a un pequeño balcón, ideal para fumar un cigarrillo en esas largas noches de estudio, a pesar de que yo no fumara.
- ¿Te he dicho antes lo genial que me parece tu departamento?- ya me pesaban los labios para hablar y miraba con cierta melancolía de un lado a otro de la habitación.
- No, pero quizá ahora lo digas por los tragos que te tomaste- dijo Pedro mientras se vaciaba los bolsillos y dejaba su contenido en una pequeña mesa de noche, a un lado de la cama. Sabía que mi amigo tenía razón, que yo comúnmente no haría ese tipo de comentarios, mostrando cuanto envidiaba, de la manera más sana dentro de lo posible, la vida de Pedro. Quizá se debía a que las cosas perfectas sólo ocurrían a la gente perfecta y yo, un simple Alex Rodríguez no cabía en esa categoría.
- Nunca me has dicho…- mis ojos se habían detenido finalmente, y ahora miraban a Pedro-… ¿en qué trabajan tus padres? Venirse a estudiar a otra ciudad, comprar un departamento lujoso como este, tenerlo así de amueblado, tu auto…
-Mi papá es dueño de una publicitaria en Santiago, la que hace la mayoría de los comerciales que ves por televisión abierta- Al decir esto, Pedro se sacó las zapatillas, los jeans y finalmente la camisa. Me sorprendí de ver el físico de Pedro, que delimitaba perfectamente cada músculo, sin que fuera exagerado. Hasta donde sabía, él no asistía a gimnasio alguno.
- Bueno, ¿dónde has decidido que dormirás?- Pedro ya se había introducido en la cama y ahora descansaba cómodamente con su mano izquierda sujetando su cabeza y el codo sobre la almohada, de forma de mirarme mientras seguíamos charlando.
- ¿Ah?- La verdad, no había pensado en eso
-Bueno, pues has de dormir en alguna parte- de alguna manera creí que su mirada intentaba insinuarme una idea, pero no era capaz de procesarla en mi aturdida cabeza debido al alcohol.
-Supongo que iré al sofá- me levanté de golpe y traté como pude de seguir el camino hacia la puerta, pero lo único que conseguí fue enredarme con el cobertor de la cama y acabé besando el suelo, todo me daba vueltas.
- Nope- dijo Pedro mientras se levantaba y me ayudaba a reintegrarme- creo que mejor duermes aquí, estás demasiado borracho como para llegar al living.
De alguna forma me sentí incomodo mientras me tumbaba en la cama al otro lado de Pedro. Pero me agradaba el hecho de no dormir solo esa noche, y en ese sentido se lo agradecía mucho.
- No quiero parecer tu noviecita- trataba de hablar más pero ya era un trabajo demasiado duro unir las palabras y formar una oración coherente.
- No eres mi novia idiota, pero eres mi mejor amigo, más que un amigo- Pedro aclaró. Me quitó las zapatillas, los pantalones y me arropo en la cama. La verdad es que me sentía fatal y los parpados me pesaban más de lo que era capaz de soportar. No entendía que sus palabras eran más importantes de lo que yo creía. Poco a poco fui quedándome dormido y la voz de Pedro me parecían solo susurros. Pero me relajaba y me hacía quedar aún más dormido, como si me estuviera cantando una canción de cuna.
No tengo claro lo que soñé aquella noche, solo recuerdo haber visto la silueta de Pedro y a Francisca en algún momento. Pero después de esa noche, nunca más volví a pensar en mi ex.

"Quizá se debía a que las cosas perfectas sólo ocurrían a la gente perfecta y yo, un simple Alex Rodríguez no cabía en esa categoría."
ResponderEliminarEso me identifico mucho xD ademas del ron que bebi hoy por primera vez (pero no me cure!!)
Sobre la amistad que sea para siempre...creo que es bello pensar eso... en mi caso ya nada es para siempre...creo que la vida me a demostrado mucho eso...y en casos peores mas alla de una amistad... no es algo que me deprima al pensarlo ya...son etapas...solo que por ahora me dedico de vivir intensamente las cosas por que no sabes en que momento o segundo todo venirse abajo pero mientras exista ese instante...no habra muchos motivos por lamentarse despues
Me gusto mucho tu escrito...yo soy como Alex definitivamente xD
Darkla
Luis, me gustó (: sabí que yo te voy a criticar duramente porque soy tu amigo y no tengo problema en decirte las cosas como son, además igual me gusta escribir, pero este capi quedó bastante bien, para introducirnos en lo que será (: Suerte amigo, te haré publicidad en ya sabes donde y en msn (:
ResponderEliminarme gusto el capt. esta bueno, seguire leyendolo me dejo metida en algunas partes.
ResponderEliminaruyyy :3
aww. kede metioo >< kero el capitulo doss. jum xd u know :3 a mi me encanta el autor 8-) chan.
ResponderEliminarya pon el siguiente capitulo no?
ResponderEliminaresta buenisimoO! ^^
te la rifaste amigoO..!
estoy anciosa por el otro capitulo.. pliz pliz .. ya publicaloO... ^^
ResponderEliminarGraciias.. por los momentos de Distraccion!
saludos..
Me parecio muy bueno, no crei que fuera a atraparme pero lo hizo. Esperando la actualizacion, estaria bueno que aclareces el tema de la actualizacion, si es semanal, cada dos semanas o cuando puedas, asi sabemos a que atenernos.
ResponderEliminarPor cierto, es verdad eso de la falta de exponentes en literatura lgtb, al menos en la web. Es muy bueno lo que haces, por mi parte yo vi ese mismo problema en los comics online. Te dejo mi site : http://notangay.com.ar
Saludos. Muchos Exitos.